Condensados en sistemas de aire comprimido: cómo eliminarlos y evitar problemas

La presencia de condensado es inevitable en cualquier sistema de aire comprimido. El aire atmosférico contiene humedad y, durante la compresión, parte de esa humedad ingresa al sistema. Cuando el aire comprimido se enfría, el vapor de agua se condensa y compienza a acumularse en distintos puntos del sistema o de la instalación.
 
Por este motivo, el tratamiento del condensado no es un aspecto secundario: una gestión inadecuada puede provocar corrosión en el sistema, contaminación, productos arruinados, fallas de componentes y pérdidas innecesarias de aire comprimido.

¿Qué contiene el condensado? 

Aunque muchas veces se lo considera simplemente agua, el condensado puede contener distintos contaminantes. Dependiendo del tipo de compresor, tratamiento del aire y condiciones de la instalación, puede encontrarse:
  • Agua
  • Aceite
  • Óxido y partículas provenientes de las cañerías
  • Polvo y otros contaminantes aspirados del ambiente.

Además, el condensado puede presentar un carácter ácido. Incluso en sistemas con compresores libres de aceite pueden existir contaminantes provenientes del aire atmosférico.

Si este líquido no se elimina correctamente, puede avanzar por el sistema y alcanzar filtros, secadores, válvulas, herramientas y procesos, generando problemas de corrosión, obstrucción, desgaste y contaminación.

¿Cómo se elimina el condensado? 

Para evitar que el condensado se acumule, los sistemas de aire comprimido utilizan purgas de condensado, dispositivos destinados a evacuar el líquido acumulado.
Existen distintos tipos de purgas, y la elección depende de factores como cantidad de condensado, la contaminación y la necesidad de minimizar las pérdidas de aire. Una purga correctamente seleccionada no solo debe eliminar el condensado, sino tambien debe hacerlo de manera confiable.

¿Qué puede ocurrir si una purga falla? 

Las purgas trabajan en un punto crítico del sistema. Una falla puede generar dos problemas completamente diferentes.
 
Si la purga falla abierta, el aire comprimido puede escapar continuamente. Esto representa una pérdida de aire que, dependiendo del tamaño de la instalación y del tiempo que permanezca la falla, puede traducirse en un costo energético significativo, por lo que serán costos elevados.
Si la purga falla cerrada, el condensado deja de evacuarse y comienza a acumularse. Eventualmente, puede ser arrastrado hacia otros componentes de la instalación. Esto genera corrosión en la línea, posibles fallas de componentes, productos arruinados, válvulas trabadas, entre otros costosos problemas.
 
Por este motivo, al seleccionar una purga, además de eliminar el condensado es importante considerar la confiabilidad y facilidad de mantenimiento del modelo elegido.

Tipos de purgas de condensado 

Purgas manuales: Son las más simples: el operador abre una válvula periódicamente para eliminar el condensado. Dependen completamente de la intervención del operador. Si se dejan abiertas, generan una pérdida continua de aire, y si no se accionan, el condensado se acumula.
Por eso, suelen utilizarse como solución secundaria o en instalaciones donde el volumen de condensado es extremadamente reducido.
 
Purgas temporizadas: Estas purgas abren automáticamente según un ciclo programado. Su principal desventaja es que se abren según el tiempo establecido y no según la cantidad real de condensado presente. Un ciclo demasiado largo puede serperdiciar aire, mientras que uno insuficiente puede dejar condensado acumulado.
Por eso, el tiempo de apertura debe ajustarse de acuerdo con las condiciones reales de la instalación.
 
Purgas por flotante: Funcionan mecánicamente. A medida que aumenta el nivel de condensado, un flotante acciona la válvula y permite su descarga. Una de sus principales ventajas es que no requieren alimentación eléctrica. Sin embargo, el mecanismo puede verse afectado por aceites, lodos y otros contaminantes presentes en el condesando.
Por eso, requieren una selección adecuada y mantenimiento periódico.
 
Purgas electrónicas de pérdida cero: Estas purgas utilizan un sensor para detectar el nivel de condensado y abrir la válvula únicamente cuando es necesario. Una vez eliminado el volumen suficiente, la válvula vuelve a cerrarse. Su principal ventaja es que minimizan la pérdida de aire comprimido, ya que no descargar aire innecesariamente durante el ciclo de purgado. Como contrapartida, requieren alimentación eléctrica, tienen un costo inicial mayor y necesitan mantenimiento. Algunos modelos también incorporan señales de alarma para detectar fallas. 
Tipo de purga Cómo funciona Pérdida de aire Confiabilidad Mejor uso
Válvula manual El operario la abre periódicamente. Alta si se deja abierta. Depende del operador. Como apoyo o en puntos de bajo condensado.
Temporizada / con solenoide Se abre periódicamente según un ciclo programado. Alta: descarga aire cada vez que abre. Depende del ajuste y mantenimiento; el orificio puede obstruirse. Instalaciones donde se busca automatizar la descarga con una solución simple.
Flotante mecánica El flotante se eleva con el líquido y abre la válvula. Baja cuando funciona correctamente. Buena, pero puede verse afectada por aceites y lodos. Ubicaciones con condensado relativamente limpio y aplicaciones de trabajo ligero.
Electrónica de cero pérdida Un sensor detecta el nivel y abre la válvula solo cuando es necesario. Casi cero. Alta, con mantenimiento adecuado. Aplicaciones donde minimizar la pérdida de aire es prioritario.

¿Dónde deben instalase las purgas? 

El condensado tiene a acumularse en los puntos más bajos de la instalación, por lo que las purgas deben ubicarse donde el líquido pueda llegar naturalmente por gravedad. Dependiendo del diseño del sistema, pueden encontrarse puntos de purgado en:
  • Separadores posteriores al compresor.
  • Pulmones o receptores de aire.
  • Filtros.
  • Puntos bajos de las cañerías.
  • Pulmones de aire seco.

La cantidad de condensado puede variar entre estos puntos, por lo que la capacidad de la purga debe adecuarse a cada ubicación.

Buenas prácticas de instalación

Una purga adecuada puede funcionar mal si esta instalada incorrectamente. Algunas buenas prácticas ayudan a eviatr problemas de contrapresión y facilitan el mantenimiento.

Aprovechar la gravedad
Las líneas deben favorecer el desplazamiento del líquido hacia la purga, utilizando recorridos cortos, pendientes continuas hacia la purga y evitando elevaciones innecesarias.

Una purga – Una línea
Idealmente, cada purga debería contra con su propia línea de descarga y una válvula que permita aislarla para realziar mantenimiento sin afectar el resto de la instalación.

Evitar contrapresiones
Cuando varias purgas descargan hacia una misma línea para realziar una separación o filtrado, esta debe estar correctamente dimensionada. Una línea pequeña o presurizada puede generar contrapresión y afectar el funcionamiento de las purgas. 
Si es necesario utilizar un colector común, debe estar correctamente dimensionado, sin presión y con una pendiente continua hacia el sistema de separación.

Faciliar las pruebas y el mantenimiento
Las purgas deberían permitir comprobar fácilmente su funcionamiento mediante un botón de prueba, indicador de nivel o señal de alarma.
También es importante establecer un programa de mantenimiento y contra con los repuestos necesarios para evitar que una falla permanezca sin detectar.

¿Qué hacer con el condensado?

El condensado elimiando contiene agua y contaminantes, por lo que no debe considerarse simplemente agua de descarga. 

Antes de su disposición, debe pasar por un sistema de separación de agua-aceite adecuado para las condiciones de la instalación. La capacidad del separador y su sistema de filtración deben seleccionarse de acuerdo con la cantidad y características del condensado generado.

Tanto las purgas como los separadores deben inspeccionarse periódicamente.

Resumen

El condensado es una consecuencia inevitable de la generación de aire comprimido. El objetivo no es evitar su aparición, sino controlarlo y eliminarlo antes de que pueda afectar el sistema. Para lograrlo, es necesario:
  • Identificar correctamente los puntos donde se acumula el condensado.
  • Seleccionar purgas adecuadas para cada ubicación.
  • Minimizar las pérdidas de aire comprimido.
  • Evitar problemas de contrapresión.
  • Favorecer el drenaje por gravedad
  • Mantener las purgas y los separadores en condiciones adecuadas de funcionamiento.
Una correcta gestión del condensado protege los componentes del sistema, ayuda a mantener la calidad del aire y evita desperdiciar aire comprimido.

¿Necesitás mejorar el tratamiento de tu aire comprimido?

El manejo del condensado es solo una parte del tratamiento del aire comprimido. La correcta selección de filtros, secadores, separadores y sistemas de purgado permite proteger los equipos, mantener la calidad del aire y mejorar la eficiencia de la instalación.

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